Figura ClaveConcatenación PerfectaEs probable que en el exterior, en los mercados más prestigiosos de los grandes vinos del mundo, conozcan a Nicolás Catena Zapata más o con mayor profundidad que en nuestro país. Como su historia tiene intrínseca relación con la industria vitivinícola argentina, tras una entrevista exclusiva, Belle Epoque acerca a sus lectores un comentario histórico del devenir de los acontecimientos en la vida del visionario empresario que van marcando hitos fundamentales para entender el posicionamiento actual de los vinos argentinos en el mundo, como homenaje y reconocimiento a su tarea.
Una entrevista de Fanny Polimeni - Revista Belle Epoque, edición Mayo-Junio de 2011
Hay un antes y un después en la vitivinicultura de Mendoza y el país a partir de la tarea de una empresa familiar. Son como dos historias. La pasada, se termina cuando Argentina empieza la exportación de World Class Wines--un rango entre 15 y 20 dólares en vinotera la botella-- al mercado norteamericano. Antes de los ’90, la Argentina no era conocida como productora de vinos de calidad. En la nueva historia el protagonista es Nicolás Catena Zapata. La empresa familiar fue fundada por su abuelo, Nicola Catena, quien planta su primer viñedo en Mendoza en 1902, a orillas del río Tunuyán. Su padre, Domingo Vicente, se destacó como importante tipificador y principal embotellador de vinos de mesa en los años 70, y por su reconocida marca de vinos finos Saint Felicien, en los años 80. A los 20 años, Nicolás se recibió de Contador. A los 22, se doctoró en Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Cuyo. Es también Master en Economía de la Universidad de Columbia, de Nueva Cork.
Cuenta Nicolás: “A fines de 1981, fui invitado como profesor visitante por el Departamento de Economía Agrícola de la Universidad California, Berkeley. Allí alquilamos una casa, y con Elena pronto descubrimos que Berkeley estaba a sólo cincuenta minutos de Napa Valley. El primer lugar al que fuimos, como turistas, fue a la Bodega Mondavi, que ya tenía reconocido prestigio por su Cabernet Sauvignon y su Chardonnay. En esa época también elaboraba Sauvignon Blanc. Impactados por el sabor de los vinos, hicimos de esos viajes la actividad casi obligada de todos los fines de semana. Allí descubrimos un pequeño restaurant francés French Laundry (que hoy por hoy debe ser uno de los más caros del mundo), donde podíamos almorzar bebiendo a un precio razonable los famosos Grand Cru Classe de Burdeos. Elena y yo nos enamoramos del lugar. Y muy pronto descubrí que los californianos, sobre todo los de Napa, estaban viviendo la epopeya de desafiar a los franceses y su concepto de terroir exclusivo, proponiéndose hacer vinos iguales o tal vez mejores. Era una auténtica rebelión que los llevaba a demostrar que la naturaleza no es la única responsable de la calidad. Estudiando cuidadosamente a cada uno de los varietales, con las mismas barricas y las mismas técnicas, los americanos utilizaron para obtener calidad el factor humano y su enorme capacidad de inversión en tecnología. Eso me hizo pensar ¿y por qué no intentarlo en la Argentina? ¿Por qué no podríamos lograr en Mendoza un cabernet sauvignon como el de Burdeos o un chardonnay como el de la Borgoña? Establecimos los primeros contactos con el exterior. Nuestro importador quiso que alguien importante de la bodega lo acompañara en su presentación de nuestros vinos. Fue una muy buena decisión que la primera presentación la hiciera mi mujer Elena. Cuando el mayorista le preguntó sobre precios, Elena dijo que el Cabernet Sauvignon costaba 15 dólares la botella y el Chardonnay 13. “¡Eso es imposible! ¡Para vender a esos precios vinos de un país desconocido, tendrían que tener la calidad de un californiano que costara el doble!”. Pero Elena no se amilanó, logró persuadirlo que los probara y concretó su venta. En menos de 3 meses, se vendió toda la cosecha en el mercado norteamericano“. Esta estrategia de precios es un hecho sumamente relevante, histórico, creador de una imagen de calidad para el vino argentino extraordinaria que seguramente perdura hasta el día de hoy. A partir de la cosecha 1990 de Catena el vino argentino fue ubicado entre los World Class Wines. En esos años el vino más caro chileno, Cousiño Macul Antiguas Reservas, se vendía a 6 dólares la botella. Inmediatamente Argentina se despegó de la imagen de vinos económicos que habían adquirido los chilenos y australianos. Imponer una imagen. Despegarse de Chile y de Australia y entrar a competir con California. Una movida de estrategia de un pensante jugador de ajedrez.
“Para competir internacionalmente consideré que debía recurrir a consultores extranjeros. Paul Hobbs fue mi primer consultor y su especialización era la variedad chardonnay. Luego me propuse conseguir la ayuda de un francés que aportara su experiencia en cabernet. Y vino Jacques Lurton, muy joven, pero un genio, inteligentísimo, descendiente de una familia bodeguera famosa en Burdeos. Una noche, estábamos cenando en La Libertad, en la casa de mis padres, y probamos la cosecha 90 de nuestro cabernet sauvignon proveniente de Maipú y Agrelo. Cuando Jacques lo degustó me dijo: “Este cabernet sauvignon me hace acordar a los tintos de Languedoc. Es un tinto de zona caliente, parecido también a los cabernet australianos”. Para mí, el comentario fue terrible. Yo quería hacer un cabernet que compitiera con Burdeos, ¡no con Languedoc!“ Otro gesto de pionero. Fue un momento de decisiones y osadía. Había que ir hacia zonas más frías. Considera que la temperatura es un factor determinante de la calidad. Con mucha audacia, decide ir a plantar a mayor altura y hacia el sur . No lo amedrentan las heladas tardías o tempranas. Y así descubre y planta en el privilegiado microclima de Gualtallary, después en las cercanías de la ciudad de Tupungato, y más tarde bien hacia el Sur. Otra vez corre los riesgos, observa, reflexiona, descubre la tremenda importancia del tema de la temperatura. Marca un nuevo hito, un nuevo camino a seguir. Laura Catena, su segunda hija (que como Ernesto y Adrianna comparte la pasión por el vino), a los 21 años empezó a interesarse en el trabajo de su padre. Estaba estudiando en la Universidad de Stanford, USA, cuando comenzó a hacer sus primeras experiencias en paladar propio. “He comenzado a tomar vino” le comentó a su padre. Y agregó: “Aquí hay un curso de degustación en el que ofrecen entender a los Premier Grand Cru Classè de Burdeos… ¿Qué te parece?” “¡Que lo tomes, sin dudas!”, le respondió. Y fue más allá: le suministró una tarjeta de crédito libre para que hiciese todas las inversiones que quisiera para comprar y degustar grandes vinos!. -“En el 93 hicimos una primer elaboración de malbec, no al estilo tradicional sino al estilo Burdeos . Nos sorprendimos muchísimo. La cosecha 94 salió aún mejor y decidimos exportarla a Estados Unidos, pero al precio de 20 dólares, ¡más caro que el cabernet!. Esto de cambiar la estrategia, de ofrecer algo nuevo, de introducir el malbec, de buscar algo distinto, de hacer un malbec como habíamos hecho un Cabernet al estilo francés, y a un precio superior al cabernet, es mérito de mi hija Laura. Nos entusiasmamos enloquecidamente con la variedad malbec y decidí contratar otro consultor extranjero. Fue cuando traje a Attilio Pagli, de la Toscana, quien tenía una enorme experiencia en la variedad sangiovesse. Atilio se enamoró inmediatamente de la variedad malbec. Trabajando junto a Pepe Galante elaboraron nuestro Catena de exportación 1995 y la cosecha 1996 resultó tan buena que decidimos separar lo mejor y exportarlo con la marca Catena Alta. Robert Parker la calificó con 95 puntos y la pusimos a la venta a 50 dólares la botella en el mercado de USA. Jamás había imaginado que se podría vender un vino argentino a un precio tan alto”. Se trata de la base de la historia del malbec en Estados Unidos y en el mundo. Hay que señalarlo. Muchos han seguido a los pioneros audaces, y han obtenido espléndidos resultados contribuyendo al éxito de nuestro cepaje emblemático. Con respecto a la amistad con sus consultores extranjeros, cabe señalar que las primeras cosechas de Attilio Pagli para su propia marca Altos Las Hormigas, y las de Jacques Lurton, fueron realizadas en instalaciones facilitadas por la familia Catena “En el año 1998 conocí al Baron Eric de Rosthchild, dueño de Chateau Lafite, productor del más famoso de los Premier Grand Cru Classè de Burdeos. Nuestra cosecha 1997 de NICOLAS CATENA ZAPATA ( nuestro blend de Cabernet sauvignon y Malbec) estaba en barricas. Lo degustó y creo que quedó muy sorprendido. La reacción que tuvo, pienso al día de hoy, fue: ¡sorpresa!!. No esperaba en Mendoza, en Argentina, encontrarse con un vino de esta categoría. Lo importante, lo relevante de este hecho para la historia vitivinícola de Mendoza es que el Chateau más prestigiado de Francia decidió invertir en nuestra tierra. Es un voto de aprobación claro, terminante, de que nuestro clima, nuestro terroir, es de la más alta categoría internacional. Con respecto al cambio de percepción de la Argentina en el mundo y el despertar del interés de los inversores extranjeros (que a esta altura son casi incontables), habrá que recordar que en el 97, la revista Wine Spectator envía al sur al experto Thomas Matthews para que haga un relevamiento sobre Chile y Argentina. La nota que escribió se titulaba: “En Sudamérica hay sólo 10 bodegas que producen World Class Wines. Nueve son chilenas y una es argentina. El problema para Chile, es que de los diez vinos, el número uno es argentino. Es Catena!”. Se comenta que en Chile los que reaccionaron más rápido para mejorar la situación fueron Cousiño Macul y Concha y Toro. -“Lo de ir a las alturas es otro capítulo. Y es otro mérito de Laura que, por su formación en Harvard, aplica una actitud de investigación constante. Con ella descubrimos, tras numerosas pruebas, las diferencias de un mismo clon en diferentes alturas. La influencia decisiva de la temperatura y, algo nuevo: la intensidad lumínica. El principal objetivo de la planta es producir las semillas para poder reproducirse. Entonces, sabiamente, con el hollejo de las uvas las protege. A mayor intensidad luminosa, el hollejo se hace más fuerte, más grueso, y produce mayor cantidad de propiedades que se transmiten al vino. De este modo el efecto de la intensidad luminosa influye de manera notable en el sabor y el aroma de los vinos. Seguimos haciendo pruebas, con diferente latitud y altitud. Alejandro Vigil, nuestro enólogo jefe, está terminando un estudio sobre el tema. Cada vez sabemos más. Por ahora, entendemos que en Gualtallary, en nuestra finca Adrianna, obtenemos lo mejor. Un nuevo proyecto, fruto de esta inquietud investigadora de Laura: vamos a iniciar una plantación de malbec en un hermosísimo valle, a 2000 metros de altura, en la provincia de La Rioja, sabiendo que con baja temperatura y alta radiación se corren riesgos pero que se puede esperar producir algo nuevo, distinto y tal vez muy atractivo". El antes y el después también tienen un futuro. Es importante saber lo que opina el visionario que dice con frecuencia “hemos descubierto” o “hemos llegado a la conclusión” porque es singularmente reflexivo. -“En este momento la creencia es que en el futuro vamos a seguir produciendo y exportando malbec. Diría que estoy de acuerdo. Pero… también creo que podemos producir y exportar cabernet sauvignon y chardonnay con excelentes resultados en calidad, volumen y precio. Y no descarto para el futuro un mayor éxito para los blends. En este momento, el vino nuestro más valorado es el Nicolás Catena Zapata, un blend de malbec y cabernet sauvignon, casi en partes iguales, proporción que podemos cambiar según los años. Tenemos un vino que sólo vendíamos en la Argentina, el Catena Zapata Estiba Reservada, que inicialmente era un blend estilo bordelés de cabernet sauvignon, merlot y malbec, al que con los años le hemos agregado petit verdot. Solo lo exportábamos a Brasil pero últimamente tuvimos un requerimiento muy especial de China. Y nos ha ocurrido algo no imaginado: ¡está haciendo furor en China! Tanto, que es imposible cumplir con lo que nos piden!
La empresa madre se llama Bodegas y Viñedos Nicolás Catena S.A. Es una empresa familiar iniciada en 1902 por Nicola Catena en la que muchos miembros de la familia tienen responsabilidades. Elena, la mujer de Nicolás, es dueña de un carisma, de una energía singulares en todos los roles que desempeña (por dar un ejemplo: maneja en el mundo degustaciones verticales que se ofrecen para coleccionistas. Recientemente hizo una serie en Suecia y Dinamarca, donde combinó con los vinos distintos platos regionales que ella misma prepara y enseña a preparar a los asistentes). De sus hijos, los padres comentan con orgullo: Ernesto, el mayor, es graduado en Computer Science en Estados Unidos y también graduado en Diseño y Marketing en la Domus Academia de Milán. Se casó y trabajó varios años en Inglaterra. Es la persona que está a cargo de Escorihuela, La Rural, Caro y el resto de negocios de la familia. Laura se graduó como Bióloga en Harvard (con la mayor distinción Magna Suma Cumk Laude) y después como Médica en Stanford University. Adrianna se graduó primero en Historia en la Universidad de California, Berkeley, luego obtuvo un Master en Historia en Oxford y, actualmente, está cursando un doctorado en historia en Oxford. Ernesto, produce Tikal y Alma Negra. Es como un artista. Un verdadero creativo que siempre busca lo nuevo. Sus vinos son blends en cuya composición trabaja personalmente. Se guía por sus percepciones, por lo que le dicta su paladar y su sensibilidad. En este momento está trabajando para orientar toda su producción a la biodinámica. Ha elaborado recientemente con notorio éxito, por método champenoise, un espumante de malbec. Laura, tiene sus marcas Luca y La Posta. Ella es todo experimentación, constante investigación. Todos los años cambia su blend. Adrianna, asociada con el Ingeniero Alejandro Vigil, está produciendo la marca El Enemigo (refiriéndose al enemigo interno que hay que vencer para no quedarse en lo conocido, en el pasado). Adrianna y Alejandro son esencialmente muy perfeccionistas y ambiciosos. Su visión tiende selectivamente a la súper calidad. No pretenden igualar a Latour. ¡Quieren ganarle! Están por presentar su mejor vino bajo la marca: Gran Enemigo. Los tres son exageradamente independientes. Criados con cero dependencia”.
Él valora y reconoce a sus hijos. En el mundo, los grandes expertos lo valoran y reconocen a él. En el año 2009, la revista inglesa Decanter lo distinguió como Personalidad del año. En el año 2010, la revista norteamericana Wine Enthusiast nombró a la Bodega Catena Zapata La Mejor Bodega del Nuevo Mundo por su contribución a la industria mundial del vino. En el año 2011 la destacada revista especializada alemana-austriaca Der Feinschmecker (Das Internationale Gourmet) otorgó su tradicional distinción internacional a un viticultor argentino: Nicolás Catena Zapata. Lo reconoce como el principal responsable del notorio mejoramiento en la calidad del vino argentino y de su posicionamiento, al día de hoy, entre los mejores del mundo. Durante el 2010, Robert Parker, el experto norteamericano más famoso del mundo, asignó la categoría de extraordinario (95 a 100 puntos) a 4 de sus vinos: NICOLAS CATENA ZAPATA : 98 Puntos CATENA ZAPATA MALBEC ARGENTINO : 97 puntos CATENA ZAPATA ADRIANNA VINEYARD : 96 puntos CATENA ZAPATA NICASIA VINEYARD : 96 puntos. Wine Spectator asignó 96, 95 y 94 puntos a CATENA ZAPATA NICASIA VINEYARD, CATENA ZAPATA ADRIANNA VINEYARD Y CATENA ZAPATA MALBEC ARGENTINO respectivamente. La revista norteamericana Wine & Spirit Magazine reconoció al CATENA ZAPATA MALBEC ARGENTINO como el Mejor Malbec de Argentina. Stephen Tanzers, considerado otro de los más importantes catadores del mundo, calificó al CATENA ZAPATA MALBEC ARGENTINO con 95 puntos. No es de extrañar, pues, que cuando llegan extranjeros a una vinoteca argentina en busca de SU souvenir, vengan con consignas claras y terminantes. Y pidan los vinos Catena. Es que Nicolás Catena es profeta en su tierra y en tierra ajena. Todo está conCATENAdo. Empresa e Industria. Visiones y Realizaciones. Pruebas y Resultados. Nuevo y Viejo Mundo. Vino y Placer.
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Publicado en Revista Belle Epoque, edición Mayo-Junio de 2011. |