Prensa

No llores por estos Vinos Argentinos...

("Don't Cry for These Argentine Wines") Traducción revista americana BusinessWeek.
Noticias Online, 9 de octubre de 2002. Por Joshua Goodman.

A pesar de los impactantes avances de la vitivinicultura moderna, son pocos los que saben asombrar al público tan bien como lo hace el bodeguero argentino Nicolás Catena. Su llamativa bodega nueva, a la sombra del pico montañoso más alto de América, el Aconcagua, de  6.835 metros, es la versión futurista de un auténtico templo Maya. Si bien los mayas se abocaron al cacao y su imperio se concentró solamente en América Central, los convencionalismos no le preocupan a Catena, reconocido como el  gurú de los bodegueros innovadores de Argentina, por haber transformado a la región de Mendoza en el equivalente a Napa Valley del hemisferio sur. “Nunca se me ocurrió construir un chateau francés o una bodega que se pareciese a un palacio italiano”, explica Catena. “Pertenecemos al Nuevo Mundo, así que lo lógico es que nuestro homenaje sea hacia los que nos legaron nuestro patrimonio ”.

Sin embargo, más allá de la arquitectura impactante, Catena sabe que lo que realmente vale es lo que hay dentro de la botella. Y sus competidores también lo saben. Entusiasmados con el clima benigno de Mendoza y el valor de la hectárea, cuatro veces inferior a los valores de Napa Valley, en estos últimos diez años, gigantes de la industria vitivinícola, tales como Kendall-Jackson de California, Moet & Chandon y Lafite-Rothschild de Francia y Freixenet de España, han invertido en Mendoza. Del mismo modo, varios consultores extranjeros , como Paul Hobbs de California y Michel Rolland de Francia, han asesorado y/o invertido en varios proyectos. De hecho, a pesar de la crisis económica por la que atraviesa Argentina, luego de cuatro años de recesión y del default y devaluación de enero 2002, la industria del vino del país, con 150 años de historia, sobresale como una mancha extraña y resplandeciente: con respecto al año pasado, las exportaciones crecieron un 20%, alcanzando una cifra de U$S 149 millones – todo un record.

La “joya o rubí ” argentino resulta ser el concentrado Malbec, variedad originaria de Burdeos, que según los expertos, alcanza su máxima expresión en las zonas altas y desérticas de la provincia de Mendoza. Si bien actualmente, tanto en Estados Unidos como en Europa, es posible acceder a  Malbecs de diferentes productores de Argentina, esto ha sido posible gracias al trabajo pionero de Nicolás Catena. Durante su estadía en California, mientras dictaba clases como Profesor Visitante en la Universidad de Berkeley, a principios de los 80, Nicolás y su familia recorrieron las bodegas de Napa y Sonoma, las cuales, en aquel entonces comenzaban a desafiar a los grandes vinos franceses.

En 1983, al volver a Argentina, Catena decidió reproducir la revolución de Napa, reconvirtiendo aquellos viñedos heredados de su abuelo italiano, plantados en 1902. Efectuó un vuelco verdaderamente transformador, ya que hasta entonces la gran producción de vinos argentinos estaba orientada al consumo interno; Catena se abocó entonces a producir “word- class wines”, es decir vinos que pudiesen competir internacionalmente. Para realizar este cambio fue necesario instalar tecnología computarizada, contratar consultoría externa, invertir en tanques de acero inoxidable, etc.

En una reciente degustación a ciegas llevada a cabo en Londres, el vino Nicolás Catena Zapata cosecha 1997, de U$S 80 la botella, obtuvo puntajes equivalentes a los demás vinos top internacionales, cuyos precios triplican al vino de Catena. Luego de probar la línea Catena Alta – U$S 50 la botella – Robert Parker, la máxima autoridad crítica de vinos del mundo, escribió lo siguiente: “ Estos vinos de Nicolás Catena y su hija representan lo mejor y más elegante del arte de  la industria vitivinícola de Sudamérica ”.

Si bien cada vez hay más cantidad de vinos argentinos en los wine-stores de Estados Unidos, es más difícil conseguir vinos de Argentina que de Chile, quien exporta dos tercios completos de su producción. Como 5to productor mundial, Argentina cuenta con un gran potencial de vinos concentrados, de intensa frutosidad, equiparable al prestigio mundial de su industria ganadera y futbolística.

Actualmente, hay 24 vinos argentinos ranqueados con 90 puntos y más dentro de la influyente escala de 100 puntos de la revista Wine Spectator... “Lo único malo a cerca de los vinos argentinos premium es que se venden demasiado rápido”, confiesa Alfredo Bartholomeus, dueño de la Distribuidora Billington Imports, con sede en Springfield, Virginia. Pero si esto es un problema, no es algo que justamente les preocupe a los enólogos de Argentina.