Prensa

UN MONUMENTO A LA ELABORACION DEL VINO
Un Templo al Vino – El estilo Maya

Por Micaela Meyer
Buenos Aires Herald, 27 de julio de 2003

Se llega por un camino recto, bordeado de árboles, rodeado de prolijos y extensos viñedos que parecen no tener fin. Atrás, como un telón de fondo, aparecen altos e imponentes los Andes, con sus puntas nevadas. Entonces, hacia el final del camino, se ve la edificación: algo inesperado e impactante.

Estamos en Mendoza, la provincia del oeste argentino, principal productora de vino, situada en el paralelo 33, aproximadamente a la misma distancia del Ecuador que las principales regiones vitivinícolas del mundo, como Francia, Italia o California. Y estamos en uno de los viñedos de Nicolás Catena, ubicado en el distrito de Agrelo, a 940 m s/n del mar. El suelo y clima seco de esta región son ideales en este viñedo Uxmal, plantado en 1983, para el cultivo de Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Malbec que conforman la mayoría de sus 105 has. El resto está plantado con otros variedades finas especialmente seleccionadas.

Oriundo de Mendoza, Nicolás Catena, Doctor en Ciencias Económicas, tercera generación de viticultores, ávido por la historia como por el cultivo y desarrollo de la vid, decidió, hace unos años, construir una Bodega destinada a producir vinos de calidad, principalmente para exportación, empleando la más moderna tecnología disponible.

Habiendo admirado los distinguidos chateaux franceses, Catena quería que su Bodega expresase auténticamente su carácter único de región sudamericana desértica montañosa, en contraste con Europa y el Viejo Mundo. Al buscar en el continente el estilo arquitectónico más apropiado, cuando visitó con su esposa Elena, la ciudad de Tikal, en Guatemala, contrató al arquitecto Pablo Sánchez Elía para que se inspirase en los templos piramidales de la cultura Maya – de hecho, los Mayas precolombinos vivían en una región montañosa similar, hacían uso del riego y eran los pueblos más avanzados en Arquitectura y matemática.

Esta obra magnífica se inauguró hace dos años, en Abril de 2001. Es una especie de pirámide construída con piedras locales de los Andes mendocinos. Parte de ellas fueron molidas y transformadas en un polvo amarillento que hizo de estuco natural. La madera de árboles autóctonos, como álamos, lapachos, sauces y vides, fue empleada para la construcción de enormes y sólidas puertas y muebles. Se emplearon piedras y maderas locales justamente para que se amalgamasen con el entorno ambiental y no chocasen. Tanto en el exterior como en la parte interna, se intercambian texturas contrastantes : altas paredes de laja sobre pisos de mármol travertino, rocas cuidadosamente incrustadas frente a superficies suavemente pulidas, acero inoxidable brillante contra estucos rústicos, y también el enfática tonalidad amarillenta combinada con otros tonos más neutros – todo ello un potente impacto.
En el centro de la pirámide, hay una escalera circular que culmina en una claraboya cónica de vidro por la que entra la luz del sol hacia los rincones más oscuros. Desde de la terraza de arriba se puede ver todo el paisaje. En la planta baja, se encuentra la recepción, algunas oficinas, una pequeña boutique para la venta de vinos y un moderno e impecable laboratorio.

En el primer piso se encuentran las oficinas de Nicolás Catena, con un area privada de recepción, una pequeña biblioteca con libros sobre el vino y un comedor para 15 a 16 invitados. Cuando las puertas corredizas están abiertas, el piso puede albergar alrededor de 150 persona. Desde la terraza de arriba, la visión es completa, de todos los viñedos, inclusive las plantaciones en diagonal, con las viñas ubicadas de forma que obtengan la mejor exposición solar. Atrás de los viñedos, se observan las escarpadas montañas de la Cordillera.

Dos naves laterales también de roca local, circundan la pirámide. Ambas albergan las barricas de vino. Estas enormes cavas se dividen en seis, por ejemplo, uno de estos recintos contiene grandes y pesadas botellas de la cosecha 2000 sin etiquetar. Permanecen estibadas añejándose. A estas bóvedas se accede a través de arcos contruídos en las pareces de roca.
Hay un recinto con una importante mesa y bancos de madera donde se realizan degustaciones privadas. La sala principal de degustación cuenta con una larga, sólida y maravillosa mesa de lapacho de una sola pieza, proveniente de un arbol centenario.
Los vidrios de la sala dan a una vóbeda semicircular con barricas de roble. Así, desde la sala de degustación, se puede apreciar este semicírculo de barricas, cuyo roble transferirá importantes componentes de aroma y sabor al vino que allí descansa.

Las enormes y gruesas paredes no siempre se juntan; en cada rincón hay un pequeño ángulo, por donde pasa la luz, lo cual crea un efecto muy interesante. Los bordes de las columnas están bañados en bronce, lo mismo que la baranda de la escalera central. Las demás puertas y muebles de madera fueron diseñados por el mismo arquitecto: sólidos, minimalistas, con cuidadosas terminaciones y ciertos detalles en metal.

Los templos Mayas se construyeron para homenajear a los Dioses. En Agrelo, Mendoza, ahora hay un espléndido e imponente templo en homenaje a los mejores vinos de la región.